
La Sierra de Cartagena-La Unión contiene importantes yacimientos minerales metálicos, principalmente de plomo y zinc, y se caracterizó por una intensa actividad minera ya en tiempos de cartagineses y romanos. El boom de la minería en el siglo XIX llenó la Sierra de explotaciones subterráneas, y a partir de 1950, la minería a cielo abierto provocó un brutal impacto sobre el paisaje, hasta el cierre definitivo de la minería en 1991.
Se ha configurado así un medio físico sorprendentemente transformado, con una gran riqueza de patrimonio industrial-minero, y en el que todavía existen también zonas donde la naturaleza se nos revela casi inalterada con grandes valores ambientales. La intensa actividad minera nos ha legado un valioso patrimonio industrial disperso a lo largo de toda la Sierra: Castilletes, Casas de máquinas, Chimeneas, Hornos, Polvorines, Lavaderos, Túnel y tren minero, además de las grandes cortas a cielo abierto que han trasformado el paisaje, y un entramado subterráneo de galerías y pozos.
Todos estos elementos configuran un Paisaje singular, que está protegido como Bien de Interés Cultural en la categoría de Sitio Histórico, por su extraordinario valor.
A este riquísimo patrimonio industrial, legado por el trabajo y esfuerzo de los mineros, hay que sumar también un valioso patrimonio cultural de carácter inmaterial: los cantes flamencos que surgieron de las duras condiciones de trabajo de los mineros y que se rememoran anualmente con la celebración del Festival Internacional del Cante de las Minas.